Estudio Santa Mónica
En tres sesiones fotográficas en California, Hernán Rodríguez equilibra el movimiento, el estado de ánimo y el entorno para crear retratos inolvidables con un trío de objetivos Tamron.
Autor: Jenn Gidman
Imágenes: Hernán Rodríguez
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En tres sesiones fotográficas en California, Hernán Rodríguez equilibra el movimiento, el estado de ánimo y el entorno para crear retratos inolvidables con un trío de objetivos Tamron.
Incluso después de más de 20 años detrás de la cámara, el fotógrafo de retratos californiano Hernán Rodríguez sigue tratando cada sesión como una oportunidad para perfeccionar su arte. Para él, cada nuevo objetivo, cada nuevo sujeto y cada reto de iluminación inesperado es una oportunidad para experimentar, aprender y crecer.
"Llevo mucho tiempo dedicándome a esto, pero sigo dedicando tiempo a perfeccionar mis habilidades cuando estoy en un periodo de inactividad", dice Hernán. "Esto se debe a que cuando me contratan para un trabajo, siempre hay cambios de última hora: los agentes o los directores pueden querer un montaje completamente distinto, una iluminación diferente o incluso una ubicación distinta. Tengo que ser capaz de adaptarme al instante. Por eso me someto a estas pruebas. Estos rodajes de práctica me preparan para actuar bajo presión".
Recientemente, Hernán tomó tres objetivos Tamron-el 35-150 mm F/2-2,8 Di III Zoom todo en uno VXD, 90 mm F/2,8 Di III Macro telefoto medio VXD M1:1y 28-75 mm F/2,8 Di III Zoom estándar VXD G2-a las calles y escaleras de Santa Mónica para tres sesiones distintas. Cada sesión tenía sus propios objetivos y retos creativos, y cada objetivo desempeñaba un papel ligeramente distinto a la hora de dar forma a las imágenes finales de Hernán.
En movimiento
Para Hernán, la práctica no consiste sólo en capturar una gran toma, sino en anticipar cómo se comportan los objetivos en distintos escenarios. En los callejones de Santa Mónica, trabajó con una bailarina para crear un conjunto de retratos dinámicos y descarnados con el objetivo 35-150mm F2-2.8.
"Acababa de recibir el 35-150mm y quería probar sus capacidades de seguimiento de IA", dice Hernán. "Mi trabajo suele ser estático: en otras palabras, alguien de pie o sentado para un retrato. Esta vez, quería que mi sujeto se moviera -corriendo, saltando, cayendo hacia atrás- para ver cómo el objetivo manejaba la acción."
El 35-150 mm no tardó en demostrar que es un objetivo potente y versátil. "Me encanta el alcance de este objetivo", afirma Rodriguez. "A 35 mm, puedo incluir elementos del entorno en el encuadre -paredes, vallas, etc.- sin preocuparme por la distorsión. Y cuando necesito más compresión, puedo hacer zoom para aislar el sujeto y que el fondo no distraiga".
Para esta sesión, Hernán utilizó luz natural y se inclinó por el ambiente callejero, con vallas desgastadas y paredes texturadas. "Esas pequeñas cosas hacen que la escena parezca más viva", explica. "Si hubiera difuminado el fondo, se perdería esa energía. Para estas imágenes, quería que el entorno formara parte de la historia".
Retratos publicitarios, por dentro y por fuera
El segundo rodaje de Hernán en Santa Mónica no pudo ser más diferente. Esta vez, trabajó con Natacha Karam, una actriz de la serie de Fox 9-1-1: Lone Starpara crear un conjunto de imágenes publicitarias, mediante una mezcla de montajes en interiores y exteriores.
"Natacha quería fotos frescas con fines editoriales, ya que participa en una nueva serie de televisión", explica Hernán. "Para mí fue una oportunidad de probar algunos montajes de iluminación. La tarea que tenía por delante era mezclar la luz natural con la artificial sin perder consistencia en las imágenes."
Una de las dificultades surgió durante una toma en la que la actriz se encontraba en el interior de una puerta mientras el sol del mediodía entraba a raudales desde el exterior. "El mediodía puede ser duro, la luz es dura y contrastada", explica Hernán. "Añadí luz artificial para equilibrar la exposición. La clave era igualar la calidad de la luz para que pareciera natural. Utilicé modificadores para suavizar la luz estroboscópica y ajusté la velocidad de obturación para equilibrar la exposición interior y exterior, de modo que no saliera nada del fondo".
Para estos retratos más ajustados e íntimos, Rodríguez recurrió a dos de sus objetivos Tamron. "El 90 mm F2,8 es realmente bueno para las tomas de tres cuartos", dice. "Estaba disparando desde unos 3 metros de distancia, y me dio un retrato limpio con una claridad preciosa".
En sus otros montajes con Natacha, el 35-150 mm F2-2,8 resultó esencial. "Los espacios interiores en los que rodamos tenían líneas convergentes y otros detalles llamativos", dice Rodríguez. "Si hubiera utilizado uno de mis otros objetivos, no habría funcionado tan bien en ese espacio. El 35-150mm mantuvo todo equilibrado".
Apoyarse en la ligereza
La última sesión, en la que Hernán trabajó con una joven cantante y actriz, tuvo un ambiente totalmente distinto. "Simplemente jugamos", dice. "Ella quería un ambiente divertido que fuera realmente naturalista, que la mostrara al aire libre divirtiéndose, pero con un toque editorial".
Esta vez, el 28-75mm F2.8 fue el caballo de batalla de Hernán. "Estábamos disparando en un día soleado y luminoso a F11 cerca de unas pistas de tenis y en una calle muy transitada con un fondo ajetreado; a algunos fotógrafos de retratos les daría pánico", dice. "Su instinto podría ser desenfocar el fondo disparando a F2,8 o incluso a F1,8. Yo quería que el entorno formara parte del retrato. Yo quería que el entorno formara parte de la historia".