Por Jenn Gidman
Imágenes de David Akoubian
Cuando David Akoubian planeó por primera vez su viaje a Islandia el pasado otoño, estaba previsto que recorriera la zona noroeste de la isla, a lo largo de la costa. Sin embargo, cuando él y los fotógrafos que viajaban con él llegaron, las inclemencias del tiempo cerraron esa parte de Islandia y el grupo tuvo que modificar sus planes. "Por suerte, teníamos un guía islandés estupendo que llamó a la costa sur, reservó hoteles nuevos y organizó todo de forma improvisada", explica. "Nuestro itinerario cambió, pero seguíamos decididos a capturar fotos que mostraran la magnificencia del paisaje islandés".
A pesar de este imprevisible giro de los acontecimientos -y quizá incluso debido a ello-, el objetivo principal de David en este viaje mantuvo el rumbo. Con el nuevo Zoom todo en uno Tamron 18-300mm VC VXD pudo conseguir todas las imágenes que esperaba. "Mi objetivo inicial era utilizar el 18-300 para aproximadamente la mitad de las imágenes que tomé", afirma. "Llevaba otro cuerpo de cámara y otros dos objetivos Tamron en la bolsa, pero el viento era tan fuerte que habría tenido que meterme en la furgoneta cada vez que quería cambiar de objetivo, sobre todo en las playas de Vestrahorn, donde la arena nos golpeaba la cara. Al final me quedé todo el tiempo con este objetivo, tan ligero y compacto, y no me perdí ni una sola toma".
La versatilidad del 18-300 permitió a David captar perspectivas cercanas y lejanas en su punto de partida, la capital de Reikiavik. "Subimos la colina para visitar la iglesia Hallgrimskirkja, el edificio más alto de la ciudad", explica. "Desde la torre de 60 metros de altura se puede ver toda Reikiavik, y es donde fotografié tanto la vista más amplia de la ciudad que se ve aquí, como un primer plano de esa panadería roja y verde que vi a lo lejos. El 18-300 es el objetivo perfecto para esas tomas más amplias, y luego para hacer zoom en esos detalles".

19mm, F/8, 1/500 seg., ISO 100

300mm, F/8, 1/500 seg., ISO 100
Una de las primeras paradas fuera de Reikiavik fue Diamond Beach, una playa volcánica de arena negra en la costa sur de la isla conocida por sus icebergs y trozos de hielo que salpican la orilla. "En la orilla occidental de la ensenada vimos cientos de esas pepitas de hielo", cuenta. "Para la primera foto que ves aquí, arrastré un poco el obturador para crear ese efecto cremoso del agua entrando alrededor del hielo. En la segunda foto, el sol estaba saliendo por la izquierda, y vi a toda esa gente corriendo hacia sus bolsas de cámara para cambiar de objetivo mientras la luz incidía en el hielo, dándole ese maravilloso resplandor. Eso es lo bueno del 18-300: pude hacer zoom sin moverme de mi sitio ni tener que cambiar de objetivo".

19mm, F/8, 1/500 seg., ISO 100
La compacidad del objetivo 18-300, fácil de transportar, ayudó a David a mantener su equipo protegido mientras fotografiaba las famosas cataratas de Islandia, incluidas las cataratas de Hraunfossar, monumento nacional desde 1987, y Skogafoss, una de las cataratas más grandes de Islandia, con una caída de casi 60 metros. "En Hraunfossar es muy bonito, porque el agua sale de lo alto de la colina y cae por en medio de las capas de lava", explica David. "Mientras tanto, en Skogafoss nos preocupaba que hubiera una gran multitud que nos impidiera hacer una buena foto, pero cuando llegamos ya se habían ido todos los turistas. El arco iris fue un extra. En ambos casos, pude llevar la cámara con el objetivo 18-300 en una correa y deslizarla debajo de la chaqueta a medida que nos acercábamos a la cascada, que despedía mucho rocío hacia nosotros. Así podía sacarla cuando llegaba al punto exacto en el que quería hacer la foto".
Con el gran angular, David pudo captar imágenes más amplias, como su foto del remoto pueblo costero de Vik, o una de la montaña Eystrahorn, de casi 2.500 pies de altura, una estructura extremadamente escarpada conocida por su composición mineral. El zoom de 300 mm, por su parte, permitió a David concentrarse en los detalles del paisaje islandés, como en su foto del glaciar Svinafellsjokull, uno de los lugares de senderismo más populares del país por sus llamativas formaciones. Christopher Nolan rodó parte de su película Interstellar de 2014 en el glaciar.

18mm, F/8, 1/250 seg., ISO 100

300mm, F/13, 1/80 seg., ISO 200
"Intentaba encontrar contraste en la escena que ves aquí", explica David. "Al ampliar la imagen, pude componerla para que se viera esa formación más oscura a la derecha, y luego esas estrías verticales y la tonalidad en el resto de la imagen. También quería mostrar un poco de la montaña detrás del glaciar, que se puede ver en la parte superior del encuadre."
Una de las partes favoritas de David: su interacción con los famosos caballos islandeses, criados en la zona, amistosos y que pastan a menudo por las carreteras del país. "Son tan dulces que fue uno de los mejores momentos de nuestro viaje", dice. "En general, a los islandeses no les importa que te detengas y acaricies a los caballos, que se acercan corriendo a las vallas para interactuar contigo. Sin embargo, si te detienes con la intención de hacer una foto, te sugiero que lo hagas cuando veas caballos a unos 15 metros de distancia. Cuando salgas del coche, ya habrán corrido hacia la valla para verte, y querrás tener la oportunidad de hacerles una foto antes de estar con ellos a solas".



