Prime Time con los Grandes Blancos

Por Jenn Gidman
ImĂĄgenes de Tomas Koeck

La Ășltima vez Tamron hablĂł con Tomas Koeck estaba temblando en Minnesota mientras captaba imĂĄgenes del bĂșho real gris autĂłctono para su documental sobre el bosque boreal norteamericano. Nos hemos reunido de nuevo con este estudiante del Sagrado CorazĂłn, cineasta, fotĂłgrafo y conservacionista, esta vez para hablar de su Ășltimo viaje a las aguas de la isla de Guadalupe, en Baja California (MĂ©xico), donde fotografiĂł y filmĂł tiburones blancos con su cĂĄmara. Objetivo de focal fija Tamron 35 mm F/1,4 Di USD.

HĂĄblenos del proyecto mĂĄs amplio del que formaban parte las imĂĄgenes de tiburones.
Ese proyecto mås amplio era un cortometraje apoyado por Tamron llamado Guardianes del azulun proyecto de colaboración con el Instituto del Tiburón Atlåntico, la Sociedad Nacional Audubon y la Sociedad Audubon de Connecticut, que examinó distintos entornos oceånicos y sus criaturas marinas. Viajé por todo el país para captar imågenes y filmaciones de aves marinas, cangrejos, ballenas jorobadas, focas, langostas de Maine y distintos tipos de tiburones, como el marrajo y el tiburón blanco.

La inspiración para hacer esta película se remonta a mi infancia, cuando íbamos a menudo a bucear en familia y me obsesioné con los tiburones. El año pasado ya estaba trabajando en proyectos con grupos como PBS Nature y Smithsonian Channel. Pensé: ¿Por qué no montar mi propio documental de temåtica acuåtica en el que explorara los escenarios ecológicos subyacentes a cómo viven estas diferentes criaturas marinas, incluidos los tiburones?


SP 35mm, f/10, 1/1600 seg., ISO 5000

Habla de la expedición a México.
La isla Guadalupe es una isla volcånica situada frente a la costa occidental de México, y sirve de punto de parada para los tiburones blancos que nadan de California a Hawai debido a su distancia de la costa, lo que la convierte en una zona con acceso constante a alimentos para los tiburones.

El viaje no es para los débiles de corazón. Volamos de Nueva York a San Diego y luego alquilamos una furgoneta que nos llevó a Ensenada (México). Luego vino el viaje en barco de casi 24 horas hasta la isla, en la que técnicamente nunca desembarcamos. El barco estuvo allí varios días, así que no vimos tierra durante una semana.

¿Qué objetivos Tamron fueron esenciales para este viaje?
Traje mi Tamron Teleobjetivo SP 70-200 mm F/2,8 VC G2 y Ultrateleobjetivo SP 150-600mm VC G2 para entrevistas y tomas de paisajes cuando estaba en el barco, pero el principal objetivo que utilizaba para mi trabajo submarino era el Objetivo de focal fija SP 35mm F/1.4 Di USD. Para mĂ­, el 35 mm es el punto ideal para filmar grandes animales submarinos. Muchos de estos tiburones miden entre 4 y 5 metros, y a veces nadan a tu lado, otras veces se alejan un poco. No querĂ­a acercarme demasiado a los tiburones, pero tampoco querĂ­a estar demasiado lejos para que se vieran los barrotes de la jaula en la que estaba. Si hubiera disparado, por ejemplo, con un 15 mm, no habrĂ­a conseguido lo que querĂ­a. El 35 mm me ofrecĂ­a la perspectiva que buscaba, y todas mis imĂĄgenes salieron muy nĂ­tidas; he creado muchas impresiones increĂ­bles a partir de estos archivos, y todo el metraje en 4K es igual de impresionante.

ÂżCuĂĄl era su objetivo fotogrĂĄfico para las sesiones con tiburones?
Quería captar imågenes de tiburones blancos simplemente nadando y haciendo lo que suelen hacer. La imagen que se nos presenta a menudo, en los medios de comunicación y en las películas, es la de estas poderosas y carismåticas criaturas que abren sus fauces de par en par y devoran todo lo que encuentran a su paso. Peter Benchley, autor de la novela Tiburón, dijo mås tarde que lamentaba haber contribuido a esa percepción aterradora. Debemos ser cautelosos con los tiburones y respetar su tamaño y poder, pero en su mayor parte, estån totalmente relajados cuando estån solos, sin hacer daño a nadie.

QuerĂ­a retratarlos tal y como son, es decir, peces muy gordos. QuerĂ­a filmar sus cicatrices, filmar sus ojos. La mayorĂ­a de la gente cree que los tiburones sĂłlo tienen ojos negros como la tinta, pero en realidad tienen una pupila que te devuelve la mirada si te acercas. Es una faceta a la que no estĂĄ expuesta mucha gente, y eso es lo que querĂ­a mostrar.

ÂżCĂłmo era la iluminaciĂłn durante el rodaje?
Sumergirse en el agua lo cambia todo. Todas las reglas a las que estås acostumbrado en la superficie desaparecen. Disparaba con diafragmas mås pequeños, como F/8 o F/11, pero mis objetivos Tamron me permitían obtener imågenes nítidas. Sin embargo, a veces, en un día nublado, se ponía muy oscuro y tenía que esperar a que volviera a salir el sol para que los rayos de luz atravesaran el agua.

Intenté no bajar de 1/500 de segundo. Mientras tanto, mi ISO estaba por las nubes, debido a las aperturas de F/8 y F/11 a las que disparaba. Afortunadamente, gracias a los excelentes programas de software de que dispongo ahora, puedo eliminar cualquier ruido que distraiga demasiado, así que mis archivos estaban pråcticamente listos para imprimirlos y colgarlos en la pared.

¿A qué crees que se debe que tus imågenes sean tan nítidas?
El enfoque automåtico de mi cåmara con este objetivo Tamron de 35 mm hizo que fuera fåcil enfocar cualquier cosa. Es como si el objetivo supiera comunicarse perfectamente con mi cåmara. Vale la pena señalar que estaba disparando con una cåmara sin espejo Canon, pero estaba usando cristal Tamron adaptado para montura EF para DSLR. El hecho de que funcionara tan bien como un objetivo diseñado para una cåmara sin espejo demuestra que no hay que tener miedo a comprar un adaptador, siempre que sea decente. También me aseguré de disparar a velocidades de fotogramas muy altas, de unos 120 fotogramas por segundo.

Habla sobre la ética de llevar a cabo un rodaje así.
Esto es importante para mí. En la fotografía y videografía de la vida salvaje, hay un debate constante sobre el cebo para tiburones, que consiste båsicamente en colocar trozos de pescado ensangrentados en el agua para atraer a los tiburones. Me aseguré de salir con personas que fueran responsables con su cebo. Utilizaban una técnica llamada "wrangling", es decir, lanzaban el trozo de carne pero lo retiraban cuando llegaba el tiburón para que no pudiera comérselo.

E incluso este tipo de cosas sĂłlo las hago en situaciones limitadas. Es un tira y afloja constante entre "ÂżdeberĂ­amos hacer esto?" y "necesitamos estudiar el comportamiento de los tiburones para educar al pĂșblico". Si te rodeas de gente que estĂĄ tan preocupada como tĂș por molestar lo menos posible a los tiburones y por mitigar los riesgos, asĂ­ es como quieres hacerlo.

¿Qué se siente al ser uno con los tiburones?
Fue absolutamente irreal. El amor que sentía por los tiburones cuando era niño volvió a aflorar. El Sagrado Corazón incluso escribió un artículo sobre mí para su revista después de hacer la película e incluyó un dibujo que hice de tiburones cuando estaba en primero de primaria. Poder ver a los tiburones blancos de cerca y en persona fue increíble.


SP 35mm, f/1.4, 1/320 seg., ISO 100


GoPro, HERO7
Imagen de Eric Torrens

Keepers of the Blue se estrenĂł en abril en algunos cines de Connecticut. Desde entonces ha participado en varios festivales, entre ellos el Wildlife Conservation Film Festival. Conocer a cientĂ­ficos y conservacionistas durante la realizaciĂłn de la pelĂ­cula fue lo que mĂĄs aprendĂ­. Ha sido increĂ­ble reunirme con gente tan apasionada como yo por los animales y por preservar su modo de vida.

Para ver mĂĄs imĂĄgenes de Tomas Koeck, consulte su sitio web y su Instagram.

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